05/09/2018 - Leído 29988 veces

CUANDO EL CONSULTORIO SE MUDA A LA CASA

Calidad de vida Orientación familiar Procesos migratorios

Cuando el consultorio “se muda” a nuestra casa:

Posibilidades de hacer psicología infantil a distancia


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Nuestra sociedad está en constante movimiento. Nuestras familias están experimentando cambios en su estructura, en su dinámica y funcionamiento, en su esencia. Y lo estamos registrando en la práctica diaria. La infancia venezolana está desarrollándose en medio de transiciones: divorcios, separaciones más o menos temporales, despedidas, mudanzas, experiencias de migración.


Frente a ésto, los psicólogos infantiles debemos ajustarnos a nuevas necesidades. Mamás, papás y otros cuidadores, con mucha frecuencia necesitan acompañamiento en estos procesos, un acompañamiento que no siempre puede ser presencial. Obtienen nuestra referencia o ya nos conocen, pero se han mudado de ciudad. Viven ahora en otro país. Nos piden que “llevemos” el consultorio hasta sus casas, pues necesitan la misma cercanía a la que están acostumbrados. Y entonces, iniciamos sesiones de trabajo en línea, a través de SkypeTM o FacetimeApple Inc.


¿Pero, de verdad funciona?


Es una pregunta que nos hacen siempre. Debemos decir que sí: Sí funciona. Se trata de un trabajo diferente al presencial, y al que se suma el reto de atender a un niño, pero puede resultar muy cómodo y efectivo. Veamos por qué.


•    Totalmente en línea, el profesional y los padres acuerdan una cita, un día y en una hora determinada, que les convenga a todos y que será destinada exclusivamente para establecer la comunicación, con la misma privacidad que tendrían en un consultorio. No hay que manejar o trasladarnos hasta un sitio que aún no conocemos bien, nadie más escucha, nadie interrumpe.

•    La consulta se realiza en el idioma de origen, con un psicólogo que puede conocer y compartir la cultura y perspectivas de la familia, lo cual aliviará y tranquilizará, en medio de tanto cambio. Como experiencia, una consulta en línea puede ser un puente de paso amable hacia una nueva forma de vida.

•    Regularmente, se sostiene una primera cita con los padres (o cuidadores encargados) para definir (o re-defenir) sus preocupaciones. Dependiendo del tema, se podrá realizar una orientación puntual y dar sugerencias concretas, en ese mismo encuentro. O en cambio, planificar un trabajo un poco más sostenido, que se diseñará según las características de cada caso y que puede contemplar un plan de evaluación y/o intervención durante un tiempo.

•    La evaluación puede acompañarse de cuestionarios y otros instrumentos que podrán ser respondidos en línea, tal como si sostuviéramos una entrevista en el consultorio, o podrán ser enviados vía e-mail, para que papás y familiares contesten cuando les resulte cómodo y posible.

•    Más adelante, la intervención podrá apoyarse en lecturas, videos u otro material multimedia, que vaya aclarando conceptos, permita la comprensión de la lógica terapéutica y el seguimiento a la implementación de las soluciones.

•    Según nuestra experiencia, lo ideal es proponer también la participación de los mismos niños en algunas sesiones,  una vez que han cumplido los 4 ó 5 años, y dependiendo obviamente de sus habilidades para la comunicación. Pueden conversar, responder a preguntas, completar inventarios, dibujar, mostrar sus trabajos. El psicólogo ayuda y, eventualmente, del otro lado de la pantalla,  alguno de sus adultos de referencia funciona como mediador en alguna sesión. Pero siempre que se pueda, según el enfoque que hemos desarrollado, los niños tienen que ser parte activa de la solución.


Los profesionales de la salud mental infantil debemos favorecer una suerte de “inteligencia” para el cambio: habilidades que les sirvan para adaptarse sanamente a sus circunstancias y reducir el sufrimiento.


Debemos desarrollar habilidades para el manejo de sus emociones: saber qué sienten, por qué lo sienten, cuándo lo sienten, qué pueden hacer con ello, cómo comunicarse.  Buena parte de este trabajo, sólo depende de lo que ellos mismos “traen” a consulta como su propio repertorio de destrezas y de la conciencia que logren desarrollar en este sentido. Así que tienen que involucrarse. Lo hemos experimentado: La terapia en línea lo hace perfectamente viable.

•    Según lo permita el idioma, pueden planificarse también sesiones o intercambios electrónicos con sus maestros. A veces, la impresión de los padres requiere de información complementaria que sólo pueden brindar los docentes o terceros ¿cómo se relaciona con otros? ¿Qué actividades disfruta especialmente? ¿Qué le cuesta más? ¿Cómo expresa aquellos aspectos que son de preocupación, en el aula o en las actividades grupales?  Una vez adelantada la impresión diagnóstica y teniendo un buen contacto con los docentes, pueden acordarse acciones conjuntas, para que la intervención sea consistente tanto en casa como en la escuela

Hemos querido escribir estas líneas para mostrarles que no es difícil. Sólo es una nueva manera de hacer las cosas, que funciona muy especialmente para preocupaciones que tienen que ver con la vida afectiva de nuestros niños y familias. Obviamente, hay motivos de consulta que deberán tratarse en actividades presenciales, pues necesitan de la observación directa, manipulación de materiales, controles de evaluación y de lo que nosotros llamamos implementación “de contacto”. Tal es el caso de evaluación e intervención de algunos diagnósticos de funcionamiento intelectual o de trastornos del desarrollo.  Pero, como hemos dicho, la terapia en línea es factible y beneficiosa, si estamos buscando compañía para transitar emocionalmente un nuevo momento en la vida familiar.

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Irene Ladrón de Guevara J., M.Sc.

Información de contacto: www.tuterapiaenlinea.com

E-mail: infanciaenpositivo@gmail.com

En Instagram y twiter: @infanciaenmas


Gracias por leernos!

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