15/09/2019 - Leído 49875 veces

CONTROL DE LA IRA

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¿CÓMO AFRONTAR LA IRA?

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¿Qué es la ira?

La ira es una emoción humana totalmente normal y por lo general, saludable. No obstante, cuando perdemos el control de esta emoción y se vuelve destructiva, puede ocasionar muchos problemas en el trabajo, en las relaciones personales y en la calidad de vida en general. Puede hacerte sentir como si estuvieras a merced de una emoción impredecible y poderosa.

Es un estado emocional que varía en intensidad. Varía desde una irritación leve hasta una furia e ira intensa. Como otras emociones, está acompañada de cambios psicológicos y biológicos. Cuando te enojas, tu frecuencia cardíaca y presión arterial se elevan y lo mismo sucede con tu nivel de hormonas de energía, adrenalina y noradrenalina. La ira puede ser causada por sucesos externos o internos. Puedes enojarte con una persona específica (compañero de trabajo, pareja o inclusive contigo mismo) o por algo ocurrido (embotellamiento de tránsito, un vuelo cancelado), o tu enojo puede ser causado por estar preocupado debido a problemas personales. Los recuerdos de hechos traumáticos o enfurecedores también pueden despertar sentimientos de enojo.

¿Cómo expresar la ira?

La forma natural e instintiva de expresar la ira es responder de manera agresiva. Es una respuesta natural que se adapta a las amenazas, e inspira sentimientos intensos, con frecuencia agresivos, y conductas que nos permiten luchar y defendernos cuando nos sentimos atacados. Por lo tanto, para sobrevivir es necesario un determinado grado de enojo. Por otro lado, no podemos atacar físicamente a cada persona u objeto que nos irrita o nos molesta. Las leyes, las normas sociales y el sentido común imponen límites respecto de cuán lejos podemos permitir que nos lleve nuestra ira.

Las personas utilizan una diversidad de procesos conscientes e inconscientes para lidiar con este sentimiento. Las tres reacciones principales son EXPRESAR, REPRIMIR Y CALMARSE.  Expresar tus sentimientos con firmeza pero sin agresividad es la manera más sana de reaccionar. Para hacerlo, debes aprender a dejar en claro cuáles son tus necesidades y cómo responder sin lastimar a otros. Ser firme no significa ser prepotente ni exigente; significa respetarse a sí mismo y a los demás. Otra manera de abordar esta reacción consiste en reprimir el sentimiento y después convertirlo o redirigirlo. Esto sucede cuando contienes la ira, dejas de pensar en ello y te concentras en hacer algo positivo. El objetivo es inhibirla y convertirla en una conducta mucho más constructiva, el peligro en este tipo de respuesta es que no le permite exteriorizar el enojo, pudiendo quedarse en tu fuero interno pudiendo causar hipertensión, presión arterial elevada o depresión.

¿Por qué se enojan algunas personas más que otras?

Algunas personas realmente se exaltan más que otras enojándose con mayor facilidad y más intensamente que el promedio. También, hay quienes no demuestran su ira gritando pero son crónicamente irritables y malhumorados.

Las personas que se enojan con facilidad no siempre insultan y lanzan cosas; a veces se retraen socialmente, se amargan o se enferman. Las personas que se enojan con facilidad, por lo general, tienen lo que los psicólogos denominan ¨baja tolerancia a la frustración¨, no pueden tomar las cosas con calma y se enfurecen, sobre todo si la situación parece de alguna manera injusta.

¿Qué hace que estas personas sean así?

Hay varios factores. Un factor puede ser de origen genético o fisiológico. Existen pruebas de que algunos niños nacen irritables, sensibles y que se enojan con facilidad, y estos signos están presentes desde una edad muy temprana. Otro factor puede estar asociado a la manera como nos enseñan a lidiar con el enojo desde pequeños. El enojo se considera a menudo como algo negativo; a muchos nos enseñan que está bien expresar la ansiedad, la depresión y otras emociones, pero no la ira. Como resultado, no aprendemos cómo manejarlo o canalizarlo constructivamente. Las investigaciones también hallaron que los antecedentes familiares desempeñan un papel importante. Generalmente, las personas que se enojan con facilidad vienen de familias problemáticas, caóticas y sin capacidad para la comunicación emocional, aunque esto no siempre es así.

¿Cómo manejar la ira?

El objetivo del manejo de la ira es identificar los sentimientos emocionales y las reacciones fisiológicas que nos provoca con anticipación. Si no puedes deshacerte de las cosas o personas que te provocan enojo, ni evitarlas, ni tampoco cambiarlas, debes aprender a controlar tus reacciones.

Es muy posible que si tienes un problema con la ira, ya lo sepas. Si sientes que actúas de manera que parece fuera de control y que es alarmante, tal vez necesites ayuda para encontrar mejores maneras para de lidiar con esta emoción.

1.    Debemos concientizarla para poder manejarla, la agresividad nunca soluciona nada y solo nos llevará a sentirnos peor y agravar el problema.

2.    Identificar su procedencia y aceptarla como parte del ser humano para poder controlarla.

3.    Evitar situaciones que nos provoquen ira.

4.    No sacar “el baúl de los recuerdos” en las discusiones.

5.    Aprender a escuchar.

¿Es bueno dar rienda suelta a la ira?

Los psicólogos dicen ahora que este es un mito peligroso. Algunas personas usan esta teoría como una licencia para lastimar a otros. Las investigaciones han mostrado que darle rienda suelta realmente aumenta la ira y la agresión y no ayuda en absoluto ni a ti ni a la persona con la que estás enojado a resolver la situación. Es mejor descubrir qué es lo que desencadena la ira y luego desarrollar estrategias para evitar que esos factores desencadenadores te hagan perder el control.

¿Necesitas ayuda?

Si sientes que tu ira está realmente fuera de control, si está afectando tus relaciones y partes importantes de tu vida, puedes considerar la asesoría de un especialista para aprender a manejarla mejor. Un psicólogo u otro profesional de la salud mental autorizado puede trabajar contigo en el desarrollo de varias técnicas para ayudarte en el manejo de este sentimiento. 

Algunas recomendaciones básicas:

•    Respirar profunda y lentamente hasta lograr la calma.

•    Darse una ducha fría, golpear una almohada, hacer ejercicio físico durante una media hora.

•    La meditación es una técnica muy utilizada en el control emocional y para centrarse en el presente y como práctica diaria puede ayudar mucho a las personas con problemas de agresividad e ira.

•    Las técnicas de relajación por último son de las más efectivas tanto en prevención (hábitos diarios) como en la solución o afrontamiento en el momento de la ira.

Adaptación realizada por el equipo de Tu Terapia en línea

Fuente:

http://www.apa.org/centrodeapoyo/enojo.aspx


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