02/08/2019 - Leído 2522184 veces

DEPRESIÓN: CUANDO LA TRISTEZA ES UNA ENFERMEDAD

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DEPRESIÓN: Cuando la tristeza es una enfermedad

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¿Qué es la depresión?

Cuando el estado de ánimo de un individuo en un determinado momento de su vida sufre sentimientos profundos y prolongados de tristeza o síntomas relacionados que afectan a su capacidad para relacionarse con otros, trabajar o afrontar el día a día, la tristeza se convierte en una enfermedad, conocida como depresión. Recientes investigaciones nos dicen que existe un porcentaje significativamente mayor de depresión en mujeres que en hombres, así como también una mayor incidencia en las edades comprendidas entre los 35 y los 45 años sin importar el sexo.

La depresión afecta a 300 millones de habitantes en todo el mundo, siendo, según la OMS, (Organización Mundial para la Salud) la primera causa de discapacidad mundial.


¿Qué puede llevar a una persona a la depresión?

Las causas de la depresión son variadas, pero la bioquímica puede ayudar a explicar algunos casos. Las personas deprimidas muestran niveles altos de la hormona de cortisol y de varios agentes químicos que actúan en el cerebro como los neurotransmisores serotonina, dopamina y noradrenalina.

En algunos casos es por motivos hereditarios, en otros, las razones son de origen familiar y provienen de la crianza,  o ambientes poco enriquecedores emocionalmente. Otro motivo que pudiese disparar una fuerte depresión es la pérdida de un ser querido, u otro tipo de pérdida emocional profunda, desarraigo o mudanza de un país, duelos por cambio de trabajo o  estatus sociales. Los síntomas de una depresión pudiesen no manifestarse inmediatamente, sino en etapas posteriores de la vida.

¿Cuáles son los síntomas de la depresión?

Los seres humanos tenemos mecanismos naturales para comunicar síntomas que aparecen ante una depresión, los mismos están diseñados biológicamente para transmitirnos información y protegernos tomando medidas de acuerdo a estas manifestaciones. Estas pueden ser psíquicas o psicosomáticas:

    •    Estado de ánimo triste y apagado durante el transcurso del día, muchos días seguidos. No solamente lo manifiesta la persona  propiamente, también lo observan las personas que le rodean. En los niños y adolescentes el estado de ánimo puede ser irritabilidad y ansiedad, aislamiento.
    •    Disminución de interés en realizar actividades cotidianas.
    •    Disminución en la capacidad para el disfrute o el placer.
    •    Sentimientos de inutilidad, culpa excesiva.
    •    Sentimientos de desesperanza.
    •    Disminución de la capacidad para pensar o concentrarse.
    •    Pérdida de la autoestima.
    •    Pensamientos recurrentes de muerte, ideas suicidas recurrentes.
    •    Pérdida importante de peso sin razón aparente.
    •    Insomnio o hipersomnia: dificultad para conciliar el sueño o por el contrario dormir demasiado.
    •    Agitación de las pulsaciones cardíacas sin razón aparente.
    •    Fatiga o pérdida de energía.

Cuando se evalúa una posible depresión quedan descartados los episodios de tristeza pasajera que aparecen de manera natural ante eventos dolorosos, si estos síntomas se prolongan por más de 6 meses o incapacitan a la persona, podría calificar como una depresión, sólo un especialista está preparado para emitir tal diagnóstico.

Tipos de depresión

  • Trastorno depresivo leve o adaptativo: los síntomas depresivos están presentes durante un período breve de tiempo y se deben a algún problema  específico estresante  que ha sufrido el paciente.

  • Trastorno depresivo distímico: los síntomas depresivos no son tan intensos pero son muy incapacitantes, podría durar mínimo dos años.

  • Trastorno depresivo mayor: los síntomas depresivos son intensos y aparecen en forma de episodios que permanecen durante semanas o meses.

  •  Otros trastornos depresivos: producto de enfermedades psiquiátricas como la bipolaridad, u otros padecimientos no psiquiátricos como hipotiroidismo entre otros. Sus características son muy variadas abarcando sentimientos de profunda tristeza o elevada energía y actividad de pensamientos de forma maníaca.

 
Tratamientos para la depresión

Aún cuando existe un razonable consenso en el tratamiento primordial de los trastornos depresivos, cada paciente requiere un abordaje específico. El ambiente que rodea a una persona que sufre depresión es fundamental para lograr su rehabilitación.  La comprensión y el cariño de los familiares y allegados es importante, así como la paciencia, puesto que la falta de ganas y motivación de los enfermos puede provocar la desesperación. Sugerir y no ordenar actividades, proponer y no imponer conversaciones son apoyos básicos a la terapia indicada por los profesionales. Uno de los problemas más importantes que presenta este grupo es el abandono de las terapias, por lo que es fundamental inducirle a seguir el tratamiento hasta el final.


El tratamiento contra la depresión es de dos tipos: farmacológico y psicoterapia.
Dependiendo del problema puede ser necesario uno u otro, o una combinación de los dos:

  • Tratamiento farmacológico: los antidepresivos se utilizan para nivelar desequilibrios de las sustancias químicas del cerebro, especialmente la serotonina, actúan normalizando el funcionamiento de los neurotransmisores. No suelen provocar dependencia. Normalmente tienen efecto entre tres y seis semanas después de iniciar el tratamiento. Si no se han producido avances en este tiempo, el médico suele optar por cambiar el tratamiento, añadiendo más dosis u optando por otro antidepresivo.

  • Psicoterapia: la terapia psicológica  tiene como finalidad ayudar al paciente a conocerse mejor a través del aprendizaje de estrategias de identificación precoz de los síntomas y de prevención de recaídas.

  • Combinación de ambos tratamientos: farmacológico y psicoterapéutico.

  • Terapia electro-convulsiva: su uso se limita a casos muy graves de depresión mayor en los que el paciente no ha respondido previamente al tratamiento farmacológico o cuando el riesgo de cometer el suicidio es alto o si existe debilitamiento por otra enfermedad física.


¿Cómo se deben tomar los antidepresivos?

Las personas que toman antidepresivos deben seguir las instrucciones de sus médicos. El medicamento debe tomarse en la dosis correcta en la cantidad adecuada de tiempo. Es muy importante recordar que pueden pasar tres o cuatro semanas hasta que el medicamento surta efecto. Algunas personas toman los medicamentos durante un periodo de tiempo corto y algunas personas los toman por períodos mucho más largos. Las personas con depresión a largo plazo o depresiones graves pueden necesitar tomar medicamentos durante mucho tiempo (años, sin que esto sea una razón para preocuparse o abandonar el tratamiento).

Una vez que una persona está tomando antidepresivos, es importante que no deje de tomarlos sin la ayuda de un médico. A veces las personas que toman antidepresivos se sienten mejor y dejan de tomar el medicamento demasiado pronto, y la depresión puede reaparecer (incluso con mayor fuerza). Cuando llegue el momento de dejar la medicación, el médico le ayudará a la persona a disminuir la dosis poco a poco y de forma segura. Es importante dar al cuerpo tiempo para adaptarse al cambio. Las personas no se vuelven adictos a los medicamentos antidepresivos, pero detenerlos abruptamente pueden causar síntomas de abstinencia (como reaparición de los síntomas depresivos).

Complicaciones de una depresión

Tres son las complicaciones más frecuentes de la depresión:

  • La cronificación de los síntomas

  • Las recaídas

  • El suicidio


Si bien no siempre es posible prever el suicidio, algunos estudios revelan que tienen mayor riesgo suicidas aquellas personas mayores de 60 años, es más frecuente en hombres, en las personas no creyentes,  en las personas viudas o que han sufrido una pérdida muy sensible, las que se encuentran sin trabajo o actividad ocupacional significativa, las personaque manifiestan sentimientos de soledad, las personas con adicciones a drogas fuertes o toxicómanas, las que padecen enfermedades terminales, las sometidas a estrés y si viven en aislamiento social, carentes de un entorno afectivo y protector  que sirva de apoyo y compañía.



Prevención de la depresión

Si ha sido indicado un tratamiento farmacológico o psicoterapéutico es importante una vez que haya hecho efecto y que el paciente sienta que ha mejorado su condición, que se sigan ciertos consejos o modos de vida.

    •    Tener pensamientos positivos.
    •    Cuidar la salud física.
    •    Mantener un calendario diario uniforme.
    •    Reanudar las responsabilidades forma lenta y gradual.
    •    Aceptarse a uno mismo. No compararse con otras personas que considera favorecidas.
    •    Expresar las emociones.
    •    Seguir en todo momento y hasta el final el tratamiento impuesto.
    •    Reunirse periódicamente con el terapeuta.
    •    Comer una dieta equilibrada.
    •    Hacer ejercicio físico.


La depresión es una enfermedad, no depende de la voluntad de la persona, no aparece como forma de manipulación, la persona que es diagnosticada con depresión debe ser tratada con profesional médico calificado, estar en un entorno favorecedor y comprensivo, que acompañe y sirva de sostén afectivo a la persona.

 
Equipo de Tu Terapia en línea.

La información aquí expuesta tiene como objetivo orientar y acercar a las personas a condiciones generales que pudiesen estar afectando su calidad de vida. Igualmente, recomendaciones y sugerencias para mejorar su salud mental. Para profundizar en las patologías se debe acudir a un especialista.


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