18/03/2019 - Leído 119545 veces

LA VIDA EN CICLOS

Ansiedad Autoestima Depresión Duelo Miedos

LA VIDA EN CICLOS

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La vida se vive en ciclos. La vida personal. La vida familiar. La vida de las sociedades. Se vive en ciclos naturales que también son sensibles a nuestras elecciones particulares. Hay eventos sobre los que no tenemos ningún control. Pero hay otros sobre los que sí. Y entonces, se va desarrollando una especie de danza entre lo que sucede y nuestra voluntad: comienzan a definirse “inicios” y “finales”, a través de lo que soñamos y hacemos. 

Para estar bien, toca comprenderlo

En general, comenzar un ciclo puede significar una oportunidad esperanzadora (lo trabajamos mucho, de hecho). Pero también, dependiendo de historia y personalidad de cada quien, "terminar" ciclos puede ser un disparador de la ansiedad que impide comenzar sanamente el siguiente.

No lo hemos documentado, pero parece que los jueves y viernes recibimos más llamadas y correos que el resto de los días de la semana. Y en algunas fiestas religiosas. Y en junio, antes de que se termine el año escolar. Y en diciembre, cuando ya finaliza el año calendario. Como si transitar esos hitos supusiera, necesariamente, la obligación de terminar también con todo lo que nos produce malestar.

Cinco ideas acerca de los ciclos, para no olvidar:

1. El momento perfecto para dejar algo que les hace daño es este lunes, este martes, un primero de enero o un 23 de abril. Cualquier día. No tiene que ver con la agenda. Tiene que ver con cómo se sienten. El "reloj" es interior. Hay que escucharlo. 

2. El momento perfecto para comenzar algo nuevo es justo el momento en que lo necesitan. Si sienten que están comenzando un ciclo, bien. Si sienten que deben terminar otro, también.

3. En realidad, cada ciclo comienza y termina antes de lo que pensamos. Si nos fijamos bien, el curso de la vida nos comienza a hablar de los ciclos antes y después de lo que pensamos. Los ciclos se mueven en espiral. Cuando comienza uno nuevo, en realidad, comienza profundizando algún aspecto del ciclo anterior, aunque sea de manera imperceptible. Nos pasa cuando analizamos un cambio vital aparentemente “brusco”: ¿Cuáles podían haber sido las señales? ¿Qué necesidades o malestares podemos ir relacionando con ese evento? ¿Por qué no nos dimos cuenta? ¿O por qué, en cambio, pudimos “sentirlo” o anticiparlo? Hay excepciones, claro. Pero en general, la ansiedad se reduce si la entendemos.

4. Nunca es demasiado tarde para cambiar la dirección de nuestro comportamiento. Tomada la decisión: hacemos el plan. Paso a paso. Decisión tras decisión. Con avances y retrocesos naturales para ir corrigiendo la ruta.

No hay mejor remedio para la ansiedad que ocuparse

Ocuparse de verdad ¿Que hay consecuencias de no haber comenzado más temprano? Puede que sí. Pero la culpa es floja y no hace aportes a nuestro favor. Sólo molesta (si estamos imaginando un proyecto nuevo, tenemos que escoger mejor a “nuestros trabajadores”)

5. Nunca es demasiado tarde para pedir ayuda. Puede que tengas ganas, pero que no consigas cómo. Busca buena compañía: una persona cercana, alguien que haya afrontado un reto, alguien que pueda sentirse como tú y por qué no: un profesional.

Irene Ladrón de Guevara

@infanciaenmas

Psicóloga/Especialista de Tu Terapia en línea


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