14/05/2017

EL SUEÑO: UNA NECESIDAD PRIMARIA

Trastorno del sueño Depresión Calidad de vida

EL SUEÑO: UNA NECESIDAD PRIMARIA

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El ser humano necesita dormir y esto sucederá de forma natural aunque el individuo no quiera. Sin embrago, no se trata solo de dormir, es necesario un número suficiente de horas y que el sueño sea de calidad, es decir, que sea reparador y que permita restaurar el organismo para afrontar la posterior etapa de vigilia.

Siendo una necesidad básica, su buena realización nos permite vivir en condiciones óptimas. Es una función fisiológica, aunque en el sueño aparecen elementos cognitivos difíciles de explicar y con un alto contenido emocional, que  podemos interpretar de diferentes formas. Cuando empezamos a soñar, pueden aparecer contracciones musculares en todo el cuerpo, también se producen movimientos rápidos de los ojos. Esto sucede porque el sueño pasa por cinco fases, cada una de las cuales tiene una función diferente. Estas fases pueden transcribirse y quedar reflejadas en un hipnograma.

Nunca recordamos el momento justo en que nos dormimos. Esto es porque hay una pérdida de la memoria, de los últimos minutos antes de ese momento. Porque las últimas memorias  aún no se han guardado y se borran.

Fases del Sueño:

1ª Fase, es la fase de sueño liviano, en ella aún sentimos muchos de los estímulos que ocurren a nuestro alrededor. El sueño en esta etapa  no se considera reparador. La respiración disminuye, aparecen las ondas alfa que crean pensamientos creativos. La musculatura está relajada y hay movimientos oculares lentos. Ocupa cerca del 5% del tiempo, dura unos 15 minutos desde que cerramos los ojos para dormir, pero solo 5 minutos de sueño real.

2ª Fase, en ella, nuestro sistema nervioso bloquea las vías de acceso de la información sensorial, lo que facilita poder dormir. El sueño y el descanso son más profundos, aunque no es suficiente para descansar bien. La actividad cerebral es eminentemente theta, aunque con  algunas ondas delta. El cerebro reorganiza la información acumulada durante el día. Ocupa más del 50% del tiempo de sueño y suele durar 20 minutos.

3ª Fase, es el inicio de un sueño más profundo en la que cuesta mucho despertar. Si lo hacemos, nos sentimos confusos y desorientados. La actividad cerebral es principalmente delta, con presencia de ondas theta. Su duración oscila de 5 a 20 minutos.

4ª Fase, es en la que dormimos con mayor profundidad, en ella las personas caminan dormidas, aparecen los terrores nocturnos y los niños mojan la cama, la actividad cerebral es más lenta con superioridad de ondas delta. Nos restaura física y psíquicamente. Los sueños son en forma de imágenes, luces, figuras, no son historia. Esta etapa dura aproximadamente una hora.

5ª Fase o Sueño MOR-REM, es la fase donde soñamos. Las ondas cerebrales son theta con períodos de ondas beta. En ella se producen los movimientos rápidos de los ojos. La respiración es rápida e irregular, hay una parálisis muscular aunque pueden producirse sacudidas. Esto son señales del inicio de un sueño. En esta etapa se producen las pesadillas. Si despertamos en este momento, más del 80% de personas recordamos el sueño que teníamos.

¿Qué ocurre mientras dormimos?

Es importante dormir bien. El sueño REM  refuerza nuestra memoria, además es más fácil recordar  después de haber tenido un buen sueño. Los mamíferos, los reptiles y algunas aves perciben la fase REM y es posible que sueñen, según algunos estudios científicos.

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Hay personas que padecen apnea de sueño, que consiste en que la respiración se para unos instantes mientras duermen. Cuando dejan de respirar la sensación de ahogo las despiertas, volviendo nuevamente a respirar. Normalmente, se vuelven a dormir rápidamente, borrándose este incidente se de la memoria, y no recuerdan lo sucedido al despertarse. Estos episodios pueden repetirse varias veces durante la noche, y no son conscientes de los que les pasa. El tiempo total que han dormido es menor de lo necesario, por lo que se sienten cansados durante el día, con los consiguientes riesgos que esto puede causar. Por eso es muy importante el dormir bien, el tiempo necesario.

¿Cómo varía el sueño con la edad?

Durante la infancia los períodos de sueño son mucho más prolongados; por ejemplo los lactantes mantienen períodos de sueño diurnos de forma intermitente durante todo el día. Esta situación va variando a medida que el niño crece, hasta llegar más o menos a los 25 años, momento en el que se suele perder la capacidad de iniciar el sueño en cualquier momento del día.  Además, en términos generales, hacia los 40 años comienza una etapa en la que es más habitual que se produzcan alertamientos durante el sueño y en consecuencia sea más fragmentado y poco reparador.

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¿Es posible aprender mientras dormimos?

Sería estupendo que poniéndonos unos auriculares al irnos a dormir, al levantarnos hubiéramos aprendido la lección sin ningún esfuerzo. Pero esto no es así. Lo que sí se ha comprobado, es que aprendemos mejor después de haber dormido bien. Después del sueño recordamos mejor lo que aprendimos que si no hubiéramos dormido.

El sueño es una forma de procesar y guardar lo que nos ha pasado  durante el día. El sueño podría ser como el sistema digestivo del cerebro. Tenemos menos probabilidades de recordar el sueño si despertamos alterados por el pitido del despertador. Al parecer han descubierto que las personas que recuerdan sus sueños tienen una actividad más directa en una zona determinada del cerebro.

También concluyen algunos estudios, que la experiencia que tenemos en el sueño queda registrada en nuestro cuerpo y en el cerebro casi por igual. La presión sanguínea y la frecuencia cardíaca pueden aumentar, igual que nos pasa en cualquier situación estresante.

Los sueños, pueden durar 20, 30, o más minutos. Lo más probable es que a principio solo duren pocos minutos y vayan alargándose a medida que transcurre la noche y aumentan los movimientos oculares rápidos. Parece ser que los malos sueños o pesadillas nos provocan miedo, además, se activan otras emociones más profundas. También según estudios realizados, se descubrió que muchas pesadillas provocaban  sensaciones de fracaso, preocupación, confusión, tristeza y culpa. Los hombres parece que sueñan más con ataques físicos y situaciones violentas, mientras que las mujeres se centran más en las relaciones de pareja.

El insomnio es uno de los trastornos más habituales en las unidades de sueño. La incapacidad para iniciar y/o mantener el sueño repercute en gran manera en la posterior vigilia del paciente y puede ser causa de múltiples trastornos que afectan a la calidad de vida e incluso de accidentes. Todas aquellas medidas encaminadas a conseguir un sueño de calidad que permita el adecuado descanso reciben el nombre de higiene del sueño.

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HIGIENE DEL SUEÑO

1. No tomar sustancias excitantes como café, té, alcohol, tabaco, etc., especialmente durante la tarde o al final del día.

2. Tomar una cena ligera y esperar una o dos horas para acostarse. No irse a la cama con sensación de hambre. Se puede tomar un

vaso de leche caliente (sin chocolate) o una infusión (sin teína)

para favorecer la relajación antes de ir a dormir.

3. Realizar ejercicio físico pero evitar hacerlo a última hora del día, ya que activa el organismo.

4. Evitar siestas prolongadas (no más de 20-30 minutos) y nunca por la tarde-noche.

5. Si se está tomando medicación hay que tener en cuenta que algunos medicamentos pueden producir insomnio.

6. Mantener horarios de sueño regulares, acostándose y levantándose siempre a la misma hora. Si no se consigue conciliar el sueño en unos 15 minutos salir de la cama y relajarse en otro lugar para volver a la cama cuando aparezca el sueño.

7. Evitar la exposición a luz brillante a última hora de la tarde y por la noche si existen problemas para conciliar el sueño.

8. No realizar en la cama tareas que impliquen actividad mental (leer, ver tv, usar computadora, etc.).

9. Es imprescindible mantener un ambiente adecuado que favorezca y ayude a mantener el sueño. Se debe procurar tener una temperatura adecuada, evitar ruidos, usar colores relajantes, una cama confortable etc. Evitar los ambientes no familiares o no habituales a la hora de dormir.

10. Si es necesario se puede realizar un ritual antes de acostarse que incluya conductas relajantes como escuchar música tranquila, lavarse los dientes, una ducha templada, etc.


Fuente: JOSEP MASDEU BRUFAL y Servicio de Neurología – Hospital Sanitas La Moraleja


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