18/12/2017

¿DEPRESIÓN EN NAVIDAD?

Depresión Calidad de vida

¿DEPRESIÓN EN NAVIDAD?

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La depresión de Navidad o ¨depresión estacional¨ no aparece como tal en ninguno de los manuales que clasifican a las enfermedades mentales, sin embargo, en la práctica se constata con frecuencia un síndrome caracterizado por un estado de ánimo melancólico que surge en las fiestas navideñas.

La Navidad es una época del año en la que se ha institucionalizado la obligación social de realizar esfuerzos de convivencia y manifestaciones de paz y amor que muchas veces se oponen a nuestros sentimientos y al tipo de relación que durante el resto del año mantenemos con quienes se espera que mostremos una afabilidad que para muchos resulta imposible, surgiendo un estado de frustración al tener que elegir entre dos sentimientos contradictorios como son la obligación social de someterse a unos convencionalismos y el rechazo a seguir las normas impuestas

Si a esto añadimos los inevitables recuerdos que surgen al evocar a seres muy queridos, que bien fallecieron o bien se encuentran lejos en la distancia (tanto física como otras distancias más difíciles de soslayar), con quienes es imposible compartir estas fechas, al asociarse esta nostalgia con los sentimientos contradictorios antes mencionados, surge un caldo de cultivo idóneo para que aflore la depresión de Navidad, una entidad clínica que guarda gran similitud con la depresión verdadera y que, en individuos predispuestos (sobre todo quienes han sufrido depresiones previas) puede dar lugar a una auténtica depresión que cumpla los criterios diagnósticos para ser considerada como tal y, en consecuencia, ser tratada.

Los rasgos de personalidad que definen a cada individuo influyen en la aparición de esta depresión de Navidad, así como también la importancia que cada cual le confiera a estas fiestas (según sus creencias o su apego a la tradición) y su labilidad a responder con sentimentalismo a las campañas publicitarias dirigidas a excitar las fibras más sensibles de los destinatarios sin otro objetivo que fomentar el consumismo.

 

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La depresión de Navidad cumple con muchas (a veces todas) las características que definen a la depresión común, por ello, quien la padece, experimenta sentimientos de tristeza y melancolía  que se manifiestan con mayor intensidad en esta etapa del año en la que ¨culturalmente hablando¨ todos deberíamos estar celebrando.

Los factores que propician este sentimiento son:

• Nostalgia por la ausencia de seres queridos:  crea una visión en túnel, negativa y monotemática, que impide participar de la fiesta al sentirse incapaces para valorar aquellas personas y situaciones gratificantes y placenteras que sí que se encuentran a su alcance.

• Recuerdos de acontecimientos pasados negativos:  tanto en Navidades anteriores como a lo largo del año,  que ahora salen a relucir haciendo que el individuo considere desdichada su existencia. Se trata de un modo tóxico de rememorar el pasado, imposible de evitar para quienes se sienten prisionero de vivencias dañinas y no resueltas que repercuten en su presente.

• Sentimientos de soledad y añoranza: también en estos casos se crea una visión negativa en túnel que impide ver lo que de positivo y gratificante pueda estar al alcance de la mano de quienes sufren esta dolorosa soledad sin darse cuenta de que en su entorno hay personas y oportunidades (a pesar de la lejanía de su hogar y la soledad que puede experimentar un emigrante) que pueden proporcionarles momentos placenteros.

• Desde una perspectiva socio-económico-cultural:  destaquemos que el fomento del consumo (a través de la publicidad) predispone a que muchas personas se vean abocadas a una depresión como consecuencia del contraste entre el  falso cliché de felicidad que se divulga en los medios y que nada tiene que ver con la realidad que ellos sufren, ya no sólo de tipo económico, sino de índole personal, existencial, laboral o de pareja entre otros muchos.

Caer en la trampa de comparar la propia realidad con los estereotipos que se nos imponen con afán consumista, supone un duro choque que aboca a una depresión a individuos predispuestos al comprobar como su vida no se parece en nada a lo que exhiben los reportajes de los informativos y los anuncios publicitarios. Circunstancias tristes como no poder comprar a sus hijos regalos puede promover sentimientos de autocrítica y de fracaso así como un rechazo al rol que el adulto desempeña en su unidad familiar.

RECOMENDACIONES PARA LA DEPRESIÓN ESTACIONAL

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• No te atormentes con los recuerdos : prueba disfrutar de los recuerdos en lugar de atormentarte con ellos, esas remembranzas son sólo tuyas, te pertenecerán por siempre y podrás revivirlas con quienes tienes a tu alrededor y esperan de ti algo más que melancolía. Rememora todo lo agradable de aquellos que se fueron pero permanecen vivos en tus sentimientos. No renuncies a revivir en tu mente unos tiempos que fueron felices ya que, mantenerlos vivos te dará un alivio que redundará en tu bienestar personal y en el de aquellos a quienes quieres.

• No te encierres en un caparazón de nostalgia, habla con los tuyos, exprésales libremente tus sentimientos, verbalizar tu sufrimiento permitirá romper ese círculo vicioso que rumía en tu mente. Si compartes tus fantasmas, tal vez alguien de tu entorno pueda ayudarte a reestructurar de un modo distinto esos recuerdos, así como contemplarlos desde una nueva perspectiva más saludable para tu bienestar.

• Intenta aceptar tu realidad tal cual es, esto te permitirá activar los mecanismos resolutivos que estén en tus manos para modificar la realidad que te atormenta y hacerlo en un sentido más beneficioso para todos.

• No intentes hacer más de lo que seas capaz de llevar a cabo,  has lo que te provoque, de lo contrario, añadirás un agotamiento psíquico que se sumará y agravará el malestar de tu melancolía.

• Recuerda que la Navidad sólo es una fecha más en el calendario, cada cual confiere a esos días un significado distinto mediatizado por la educación que ha recibido en la infancia, las costumbres que imperan en nuestro ámbito relacional y la presión social a la que todos estamos sometidos. Intenta no darle a esta fiesta más importancia de la que en tu fuero interno sientas y considera que es sólo tu voluntad y tu raciocinio quien deberá decidir si participas o no en ella.

• No todo es malo cuando uno está melancólico, estas situaciones pueden ser provechosas para estar consigo mismo y relajarte. Si consigues hacerlo sin atormentarte, es posible que salgas del trance con energías renovadas.

• Conviértete en espectador de tu propia realidad: suele ser útil plantearse la propia situación como si la estuviéramos viendo desde fuera. Intenta analizar y valorar lo que de positivo y negativo hay en la situación que te angustia, e intenta no caer en la trampa de focalizar la atención sólo en los aspectos que más daño te hacen.

• No te dejes influenciar ni engañar por las tretas de los publicistas, el único objetivo de estas campañas es fomentar el consumo y vaciar tus bolsillos, te presentarán una vida irreal cuando la única auténtica y tangible sobre la que puedes ejercer control es la tuya y no otra.

Si te sientes incapaz de resolver la situación por ti mismo, no dudes, ni retrases el momento, de acudir a un profesional que con una psicoterapia adecuada te ayude a superar el trance.

Fuente:

Clotilde Sarrió – Terapia Gestalt Valencia

Dr. Alberto Soler Montagud – Psiquiatria Privada


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